22.7.10

Donde el corazón te lleve (fragmento del libro)

“… Pero para ser fuertes hay que amarse a uno mismo; para amarse a uno mismo hay que conocerse a fondo, saberlo todo acerca de uno, incluso las cosas más ocultas, las que resultan más difícil aceptar.
¿Cómo se puede llevar a cabo semejante proceso mientras la vida te arrastra hacia delante con su estrépito?
Puede hacerlo desde el comienzo solamente quien está provisto de extraordinarias dotes.

 
A los mortales corrientes, a las personas como yo, no les queda otro destino que el de las ramas y los envases de plástico. 

Alguien o el viento, de pronto, te arroja a la corriente de un río: gracias a la materia de que estás hecha, en vez de hundirte, flotas; eso ya te parece una victoria y por lo tanto, inmediatamente, empiezas a viajar, te deslizas veloz según la dirección que te impone la corriente; 

de vez en cuando, a causa de alguna maraña de raíces o de alguna piedra, te ves obligada a detenerte; allí permaneces un tiempo, golpeada por las aguas agitadas; después el agua sube y te libera, avanzas nuevamente; 

cuando la corriente es tranquila te mantienes en la superficie, cuando hay rápidos el agua te sumerge; no sabes hacia dónde estás yendo ni te lo has preguntado nunca; 

en los trechos más tranquilos tienes ocasión de observar el paisaje, las riberas, los matorrales; más que los detalles, ves las formas, los colores, vas demasiado rápido para ver más;
después, con el tiempo y los kilómetros, las riberas son cada vez más bajas, el río se ensancha, todavía tienes márgenes, pero por poco tiempo. 

“¿A dónde estoy yendo?, te preguntas entonces,
y en ese momento se abre ante ti el mar…”

- Susana Tamaro -

12.7.10

.: De todo quedaron tres cosas :.

De todo, quedaron tres cosas: 
la certeza de que estaba 
siempre comenzando, 
la certeza de que 
había que seguir 
y la certeza de que sería 
interrumpido antes de terminar. 

Hacer de la interrupción un camino nuevo, 
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera, 
del sueño, un puente, 
de la búsqueda...un encuentro.
Fernando Pessoa