Puede que el cliente siempre tenga razón pero sus peticiones no son siempre razonables. Eso es lo que se deduce de la lista de peticiones extravagantes que ha publicado una cadena hotelera. Desde camas del tamaño de Paul Gasol a una cena con comida de color azul... peticiones que en muchos casos el hotel no ha podido satisfacer aunque lo haya intentado.
Con un buen problema se encontró el Director de un hotel de la cadena Best Wester, cuando el "Tall Person´s Club" (club para personas altas), eligió su establecimiento para alojarse. Por más que el hotel buscó el modo de acomodarlos, al final no fue posible debido a que necesitaban camas de 2,20 para gran parte de la delegación.
Y no sabemos cómo se quedarían en la central de reservas de otro hotel cuando les dijeron, literalmente: "¿Es posible que los miembros del grupo se alojen en habitaciones independientes y que alguien los vigile durante la noche? Es que son maníacos sexuales".
Son dos de las extravagantes peticiones realizadas en la citada cadena y que recoge el diario Telegraph. La primera era imposible pero razonable, aunque la mayoría son directamente absurdas.
Como la propuesta de una empresa de máquinas de cortar césped: quería pedían que dejaran la hierba del jardín del hotel sin cortar durante un tiempo para poder hacer allí la prueba de sus máquinas con sus clientes; o aquellos que pidieron que se les sirviese una cena a base de comida de color azul.
También el amor a los animales deriva en situaciones ridículas: unos clientes pidieron sesiones de reiki y de gimnasia para su perro, y otro una habitación extra para que sus mascotas tuvieran una cama donde descansar a sus anchas. El hotel no accedió a ninguna de las dos.
No es la primera vez que un hotel revela peticiones de este tipo. El grupo de hoteles de lujo Great Hotels of the World publicó en el Courier Mail una lista similar: clientes que querían que le cortasen las patas a su cama porque le resultaba demasiado alta, o el que pidió una bañera llena de una marca de leche especial o el que quería dormir en una cama con las sábanas agujereadas.
¡Que Cosas!