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Un mundo de colores: ¿cuáles son los barrios más pictóricos del globo?

Al igual que "Caminito", una de las postales porteñas más típicas, hay varias opciones a lo largo y ancho del mundo que repiten un este esquema. Conózcalas


Alegría, esperanza, felicidad... Muchos son los sentimientos que despiertan los colores vivos y vibrantes. Y, por eso, muchos barrios del mundo buscan explotar esta cualidad para atraer a los turistas o, simplemente, para alegrar la vista.

Las distintas expresiones refulgen tanto en los países cálidos (por ejemplo, México e India) como en los gélidos escenarios de Groenlandia y Dinamarca.

Asimismo, se los puede encontrar en pueblos costeros de la cornisa cantábrica en los que las fachadas rojas, naranjas o amarillas servían a los pescadores de guía al regresar a su hogar.

Y en Argentina también hay "barrios coloridos" siendo el destacado por excelencia Caminito, en la zona de La Boca, donde las casas de colores se entremezclan con el tango en una sola frecuencia.

En este marco, el sitio El Viajero (del diario El País) elaboró una ruta internacional por diez barrios coquetamente decorados.


1. Mirador sobre el Cantábrico

Cudillero es uno de los muchos pueblos pesqueros que salpican el litoral asturiano.

Su principal atracción toma forma de coloridas casas construidas sobre las laderas que acunan a esta villa, formando una especie de semianfiteatro natural con privilegiadas vistas al Cantábrico.



El cromatismo arquitectónico es también recuerdo de tiempos pasados, cuando servían, junto con el muelle y algunas fortificaciones, de eficaz defensa contra la amenaza inglesa.

2. Estilo inglés y coloreado

El barrio de Irala, en Bilbao, nació a principios del siglo pasado en torno a la fábrica de harinas Harino Panadera, fundada por Juan José Irala.



De aquella época (aunque con posteriores restauraciones) son las viviendas de estilo inglés ubicadas entre la avenida Zuberoa y la calle Baiona, cuyas fachadas, pintadas con colores llamativos, forman un original mosaico.

3. Una plaza curiosa

Resulta inevitable no alzar la vista cada vez que uno pasea por la Plaza Mayor de Cuenca, en España. Sucede que, junto a la Catedral se alzan las fachadas en rojo, amarillo y azul, que pintan el centro histórico de la ciudad con un toque de alegre distinción.



A estas pictóricas viviendas se suman las de la contigua calle Alfonso VIII, que conecta la parte trasera del Ayuntamiento con la plaza del Carmen, de corte más burgués, a base de fachadas de llamativas tonalidades.



4. Con vistas al mar

A 11 kilómetros del flamante y ajetreado puerto comercial de Valencia, se encuentra el poblado marinero de Port Saplaya.

Es un embarcadero sumamente particular gracias a las casas -con bote a la puerta- que dibujan una colorida y cambiante sucesión de fachadas, cada una de ellas con su propia y particular distribución y tonalidad.



Según El Viajero, es un puerto deportivo elegante, distinguido, aunque no demasiado conocido.

5. Una montaña de colores

El barrio de San Juan, en Las Palmas de Gran Canaria en España, podría definirse como una montaña de casas de mil colores.

Está situado en el margen sur del barranco del Guiniguada y posee una laberíntica disposición de estrechas y empinadas calles.



Se trata de un barrio que otorga un merecido premio para los viajeros más esforzados que logran trepar por sus callecitas: regala una de las mejores vistas de la isla.

6. Reflejado en el Duero

En pleno centro histórico de Oporto (Portugal), y literalmente sobre la linde del río Duero, se apretuja el barrio Ribeira.

Allí se destacan las coloridas y decoradas fachadas de edificios que dotan a sus laberínticas calles, y al cauce al cual se asoman, de vida e intensidad cromática.



Es además un atractivo escenario para disfrutar de una cena con un posterior paseo nocturno.

7. Con un toque original

Quizá Notting Hill (en Londres) sea más conocido por el mercadillo de Portobello, por su particular y veraniego carnaval o por el alcance que tuvo hace unos años una película homónima protagonizada por Hugh Grant y Julia Roberts.

Sin embargo, sus coloridas casas y peculiares tiendas, como la cadena de ropa AllSaints Spitalfields (290 Westbourne Grove - http://www.allsaints.com/), decorada con máquinas de coser antiguas, hacen de este barrio londinense un lugar diferente a lo que puede encontrarse en el centro de la capital británica.



Pasear por allí resulta una apuesta segura, ya que nunca decepciona, según El Viajero.

8. Un reflejo del estado de ánimo

Puerto Rico, la nación también conocida como la Isla del Encanto, no pasa desapercibida ni por su vida nocturna, ni por la potencia cromática de sus casas, pues reflejan perfectamente el carácter y estado de ánimo habitual de sus habitantes.

Los boricuas del barrio de San Juan transmiten su alegría a través de las fachadas de sus viviendas, bañadas literalmente en colores brillantes y rematadas con floridos balcones.



9. Calor mexicano, color español

El colorido arquitectónico que define a la ciudad de Guanajuato fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1989.

Asentada entre colinas, esta antigua villa colonial española vio crecer a uno de los muralistas mexicanos más importantes de la historia, Diego Rivera.



Por ello, al visitar la ciudad se puede aprovechar para entrar en el Museo Casa Diego Rivera, ubicado en el que fuera su hogar (Positos, 47), y que conserva todavía el estudio del artista.

10. El barrio de Reus

Cuando el empresario catalán Emilio Reus llegó a Montevideo en los años ‘80, construyó tres calles idénticas compuestas por casas bajas, coloridas y pensadas para la clase obrera.

Hoy, la Villa Muñoz sigue siendo conocida como el barrio de Reus, una zona pintoresca de la ciudad en medio de un barrio comercial.



Bonus track: Caminito

Pese a que el artículo del diario El País no lo nombra, Caminito es uno de los emblemas mundiales a la hora de hablar de barrios de colores.

En sus calles se fusionan las tradiciones argentinas, desde el tango hasta los bares típicos porteños, rodeados por vendedores de artesanías, artistas que se presentan en las calles y los vibrantes colores que componen una de las postales más conocidas de la Ciudad.



Su trazado sinuoso se debe a que sigue el cauce de un arroyo que fluyó hasta principios del siglo XX. De hecho, la zona era conocida popularmente como "Puntin" (diminutivo de "puente" en dialecto genovés).

Hasta 1920, por la calle pasaba el tren que iba hasta las afueras de la ciudad de La Plata. Y no fue sino hasta la década de 1950 que un vecino decidió limpiar y recuperar el terreno.

Convocó en su ayuda al pintor boquense Benito Quinquela Martín, quien bautizó la calle de 100 metros como "Caminito" por el famoso tango de 1926 de Gabino Coria Peñalosa y Juan de Dios Filiberto (la letra del tango se refiere a un camino en la provincia de la Rioja).
Al paseo se fueron sumando obras de artistas como Luis Perlotti, Roberto Capurro, Juan Leone, Ricardo Sánchez y Julio Vergottini, hasta que -en 1959- Caminito fue oficialmente inaugurado como museo a cielo abierto, informó el Gobierno de la Ciudad.

Las opciones se multiplican
 
Más allá de los destinos mencionados, también hay otros lugares que se destacan por su colorido atractivo.

Por ejemplo, se podría mencionar al el barrio de Nyhavn en Dinamarca, Kulusuk en Groenlandia o Manarola en Italia, entre otros varios.

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