La mayoría de las aerolíneas seguramente celebraron con champagne y no con sidra el cierre de 2010, porque sus previsiones de beneficios aumentaron sobre las del año anterior y sobre los pronósticos. Se estima que ganaron 15.100 millones de dólares, según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), y las perspectivas para 2011 son también auspiciosas.
Este panorama global no se refleja en los resultados de todas las empresas, ya que varias quedaron en el camino -como suele suceder en un negocio de baja rentabilidad promedio- como Mexicana, y otras no logran sacar la cabeza de los números rojos, como nuestra baqueteada Aerolíneas Argentinas.
Los que todavía esperan la invitación a la fiesta son los pasajeros, que han tenido un año de recurrentes demoras y aeropuertos atestados en todo el mundo y por diferentes razones. Tráfico creciente; aviones más grandes; medidas de seguridad más estrictas, y la tentación de llamar la atención sobre algún reclamo alterando el movimiento aéreo forman un tejido en el que fácilmente se salta un punto y eso provoca que se corra toda la hilera.
Repasemos algunos flashes de este año:
La reestatizada Aerolíneas Argentinas pierde millones de pesos por día, pero su actual presidente, Mariano Recalde, la timonea con el pronóstico de hacerla rentable en 2012, algo que no lograron sus administradores desde su privatización en los años 90 (Iberia, American Airlines, el gobierno español y el Grupo Marsans, en ese orden).
Por lo pronto, el año comenzó interrumpiendo las vacaciones familiares de Recalde en el Caribe ante la denuncia de que había pagado menos que lo correspondiente por los pasajes a ese destino. El año siguió con sospechas sobre la competitividad del precio de compra de los 20 Embraer para Austral, el uso arbitrario de los aviones para seguir los partidos del seleccionado de fútbol en el Mundial y el privilegio en el uso de Aeroparque para vuelos internacionales o las mangas de Ezeiza. También tuvo (tiene aún) un conflicto interno entre pilotos que desbarató las operaciones en noviembre, mientras Aeroparque estaba cerrado por obras.
Mientras tanto, la compañía aérea mantiene un plan de aumento de rutas, como un próximo vuelo a México; mejoras en el servicio al pasajero, como menú para celíacos o asientos especiales para obesos, y la postulación para integrar el Sky Team, una de las tres principales alianzas aéreas mundiales.
Viajes complicados
El aumento del tráfico provocó que se repitiera la postal de hileras frente a los mostradores, mal humor y camas improvisadas para las esperas. El terremoto en Chile; las cenizas del volcán islandés en Europa; el aumento de las medidas de seguridad en Estados Unidos; los conflictos con los controladores en Israel, Francia y Perú; la crisis griega; la concentración de pasajeros por causas coyunturales (como las obras en Aeroparque, en noviembre último), o conflictos que, en cualquier parte del mundo, se manifiestan demorando un vuelo y generan un efecto en cadena sobre el resto del entramado aéreo.
Atentos, los aeropuertos mejoran sus instalaciones, como lo están haciendo Ezeiza y Aeroparque, que sumó vuelos regionales, y preparan sus instalaciones para, como le decía el policía a Tom Hanks en La Terminal, lo único que se puede hacer en los aeropuertos, comprar.
Aviones y otros chiches
Como siempre que sopla viento favorable en la industria, las líneas aéreas aprovechan para renovar la flota. A nuestras latitudes llegaron los Embraer 190 de Austral, los CRJ 900 de Andes y nuevos Airbus 320 de LAN.
Para los que están atentos a las novedades de las grandes fábricas, no ha sido una buena cosecha, porque el Airbus 380 demoró su cronograma de entregas para revisar los motores y el Dreamliner, la vedette de Boeing, postergó un año más su ya demorado lanzamiento.
Para ansiosos navegantes, lo que sí dio un paso importante es la conexión a Internet a bordo, que en las próximas semanas estará a prueba gratuita en algunas rutas de Lufthansa y ya está instalado en SAS, Delta y otras compañías.
De los confites a la convivencia
Con el anuncio de la fusión LAN y TAM se sigue completando el rompecabezas de consolidaciones de las que surgirán grandes compañías aéreas: British Airways-Iberia, Air France- KLM-Alitalia, United-Continental-All Nippon Airways, Avianca-Taca y Delta-Northwest.
Hasta ahora han sido reuniones, actos y anuncios. Ya al final del año empezaron a comentarse los temas prácticos, como a qué alianza pertenecerán si provienen de diferente grupo (como LAN y TAM) o cómo se redimen las millas acumuladas en diferentes programas de fidelización.
A tono con esto, avanzan los tratados de cielos abiertos, como las difíciles conversaciones entre Estados Unidos y Europa, que avanzaron en marzo, o el reciente acuerdo entre Estados Unidos y Brasil.
Mientras las grandes alas se ensanchan aún más, parece haber espacio en el medio para las aerolíneas más chicas que aprovechan los mercados de nichos. Empezó a volar BQB, de la empresa naviera Buquebus, y siguen incrementando flota y destinos la santafecina Sol y la salteña Andes.
Fuente: La Nación
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