21.12.11

¿Cómo desenchufarnos para descansar en Vacaciones?

No existe una receta infalible para poner en off el botón de la rutina, pero sí algunas buena ideas para que los días de descanso huelan a felicidad.



Parece sencillo pero no lo es. Llegan las vacaciones, que, generalmente, coinciden con el verano o el invierno, y la gran mayoría parte a destinos diversos con el mismo objetivo prefijado: desconectarse de la rutina, de las responsabilidades y de los jefes para disfrutar.

Sin embargo, vacaciones y descanso no siempre son sinónimos. Y el problema llega cuando en esos momentos, destinados oficialmente al relax, no logramos alejarnos de la vida que llevamos el resto del año, esa misma que, al cabo de un tiempo, nos hace necesitar asueto.

Sucede mucho y no se logra sortear tan fácilmente. Así suena con cada vez más consenso y placer la expresión mini vacaciones, una modalidad que se apoderó de los fines de semana largos para renovar las energías. Pero, sea una pausa de quince o dos días, lo importante es cómo nos disponemos a vivirla, sabiendo que, en realidad, el descanso puede no tener las mismas características para todos: ser, por un lado, completo relax o llenar el día de actividades recreativas, una tras otra.

"Muchas veces hablamos de vacaciones y parece que se tratara de algo genérico que todos experimentamos de distintas maneras. Hay que saber que su sentido sí es universal: hacer un corte con la cotidianeidad y todas sus actividades. Tal vez no uno total porque hoy en día resulta medio utópico al estar tan ligados a tantas responsabilidades. Pero sí buscar el equilibrio que me permita sentirme bien y sin preocupaciones", cuenta el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y psicoterapeuta.

Algo así como un derecho natural, el descanso es necesario y saludable para todos los seres humanos. Pero hay que dejar en claro que no se trata sólo de cambiar de escenario y dejar la mente atrapada en medio de la vida diaria.

 "Cuando no logramos descansar en las vacaciones el cerebro pierde algunas de sus capacidades básicas. Durante el año, las situaciones de estrés hacen que liberemos substancias químicas como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina, que nos ayudan a sobrellevar esos momentos, pero que, al mismo tiempo, afectan áreas del cerebro como el hipocampo y la corteza prefrontal -explica Alejandro Caride, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Alemán-. El cortisol deteriora la fisiología natural de las células del hipocampo e inhibe su reproducción, alterando nuestra memoria. Lo mismo sucede con la corteza prefrontal, que es la que nos permite fijar la atención y desarrollar múltiples tareas en forma simultánea."

Aunque con la vorágine diaria no es tan simple aislarse de todo lo que compone nuestra vida cotidiana, todo lo anterior se vuelve razón suficiente para bajar el ritmo en vacaciones y programar nuestras actividades sin generar estrés.

"Cuando realmente logramos descansar se retiran el cortisol y la adrenalina del hipocampo favoreciendo la reproducción de las células. Y aunque no lleguemos a reproducirlas totalmente, las nuevas nos ayudarán a enfrentar futuras situaciones de tensión más preparados. Asimismo, las conexiones que tiene el hipocampo con el área prefrontal también se restablecen y se recupera la habilidad de la multitarea, algo muy común y necesario hoy en día", agrega Caride.

"Otros signos de nuestra contemporaneidad que resulta difícil dejar de lado son internet, los mails, las redes sociales, el chat y el teléfono. Y esto produce malestar y ansiedad en muchas personas",refleja Ghedin.

Por eso, a veces buscamos vacaciones que mantengan nuestros hábitos y sean cada vez más seguidas. Porque la tecnología y el ritmo acelerado, con sus exigencias y presiones, son parte del día a día y tenemos la capacidad de elegir la calidad de vida que llevamos y la de sus momentos de descanso. "El conflicto surge cuando existe una relación excesiva con todo aquello: ¿Qué gano y qué pierdo cuanto más apegado estoy a la tecnología? ¿Cómo creo el equilibrio en medio del aceleramiento de la vida?", reflexiona Brenda Quintana, entrenadora internacional en el campo de Transformación Personal, Liderazgo, Ontología y Familia.

El famoso estrés y la ansiedad agravan el cansancio, el desgaste y la perdida de energía y pueden traer irritabilidad, falta de motivación y entusiasmo. Estar más atentos a todo no vuelve inestables e impacientes. Es la llamada hipervigilancia (elevación del nivel de conciencia) que, a largo plazo, impacta a nivel físico y nervioso, generando un desequilibrio en nuestro sistema y es ahí cuando llegan las enfermedades.

En términos de vacaciones y familia, el descanso y el cambio de aire pueden ser positivos para las parejas. Siempre y cuando se aporte un granito de arena para romper con la rutina, darle un espacio a la intimidad y enriquecerla, propiciar las salidas -solos, si es posible-, y después sostenerlo durante el resto del año.


Cuando hay hijos el tema cambia: "Durante las vacaciones se suelen generar entre padres e hijos un circuito de demandas que genera mucha tensión. Los hijos piden más de lo que se les puede dar, en algunos casos y en otros los padres ofrecen más de lo que los chicos pueden recibir. Esto genera ansiedad y augura futuras discusiones -explica Lic. Fernando Osorio, psicoanalista y escritor. Es fundamental no perder de vista que la satisfacción de los hijos no existe y que no hay objeto ni permiso que logre frenar sus demandas". Por esto, conviene planificar que es lo que se va a hacer, comprar, permitir y cumplirlo, aún frente al enojo de los chicos.

¿Existe una receta para unas vacaciones realmente des-estresantes y exitosas? El secreto parece estar en desconectarse de la rutina, disfrutar de las pequeñas cosas y compartir con la familia y los amigos. Y, claro está, en sacarle presión al "tengo que descansar". Lo único que falta es sentir al descanso como una obligación.

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