El nivel de crecimiento que ha logrado Brasil en los últimos años y la consolidación como gigante regional y próxima gran potencial mundial, provoca que el más mínimo “estornudo” que ocurra en el país vecino, tenga repercusión inmediata en el plano local.
Y las elecciones presidenciales, que se realizarán este domingo y con las que culminarán ocho años consecutivos de gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, generan tantas expectativas entre analistas, empresarios y políticos locales, como si se tratara de una contienda electoral doméstica.
Es un hecho: lo que sucede hoy en el país vecino define gran parte del futuro de la economía argentina, dado que en los últimos años se profundizó con fuerza la “brasildependencia”.
A modo de ejemplo, basta destacar que, durante los primeros ocho meses del año, de los 431.000 vehículos que se fabricaron localmente, más del 50% los demandó el país vecino. En otras palabras, hoy los principales clientes de las automotrices nacionales son brasileños, no argentinos.
Otro dato clave es que, en 2006, 9 de cada 100 dólares que exportaba la Argentina -en todo concepto- estaba dirigido a la tierra de Lula. Sin embargo, a medida que el consumo interno de Brasil comenzó a dispararse, ese mercado cobró una inusitada preponderancia, a tal punto que hoy casi el 15% de todo lo que se vende al mundo se dirige a ese país.
“La Argentina está viviendo una verdadera etapa de bonanza, que está explicada por dos ingredientes fundamentales: el boom sojero y el crecimiento brasileño. En otras palabras, que el PBI argentino logre un alza superior al 7% en 2010 no se podría concebir sin la enorme demanda del país vecino”, sintetizó Gustavo Segré, CEO de la consultora Center Group, en diálogo con iProfesional.com desde sus oficinas en San Pablo.
De este modo, así como la era Lula marcó un verdadero punto de inflexión en la historia brasileña, el fin de su mandato tendrá numerosas implicancias tanto para su propio país como para la Argentina.
Dos candidatos, varias consecuencias
En la carrera hacia la presidencia, dos candidatos corren con ventaja: Dilma Rousseff, que va por el Partido de los Trabajadores y es la “elegida” de Lula, y José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ubicado más hacia el centro y con históricos vínculos con los industriales paulistas.
Según los últimos sondeos, si bien su imagen experimentó un pequeño retroceso, lo cierto es que Rousseff viene arrasando en las encuestas: actualmente cuenta con el 55% del apoyo del electorado, una diferencia de 24 puntos sobre su rival.
Ante esta enorme brecha, Segré sostuvo que “Dilma va a ganar en primera vuelta. Tiene un nivel de popularidad imbatible en el interior de Brasil”.
En la misma línea, Mauricio Claverí, analista de Abeceb.com, aseguró que “la tendencia parece irreversible. Hay una diferencia muy grande y cada vez más amplia. La imagen positiva de Lula está traspasándose a la candidata del PT y eso es muy difícil de contrarrestar. En cambio, Serra no tiene representatividad a nivel nacional, está muy acotado a San Pablo. Su partido no pudo regionalizarse y hoy paga las consecuencias”.
Por su parte, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional y negociador oficial por el Grupo Mercado Común del Mercosur, coincidió: “Gana en primera vuelta y con muchas posibilidades de quedarse con 24 de los 29 estados. Las chances que tiene Serra son bajas”.
El siguiente cuadro muestra cuáles serán los lineamientos de los dos principales candidatos, en caso de llegar al poder:
El presidente “ideal” para la Argentina
Es clave considerar que el candidato que gane marcará el futuro de gran parte de la agenda política y económica de la Argentina.
Y entre los expertos hay un consenso claro sobre cuál es el futuro presidente que le “calzaría” mejor a los hombres de negocios y funcionarios nacionales.
En este sentido, Ochoa fue contundente: “Desde el punto de vista del empresariado argentino, y por una cuestión de continuidad de políticas, Dilma es la candidata más favorable para nuestros intereses. Ella va a continuar parte de las políticas a nivel regional de Lula y mantendrá el énfasis en los proyectos de integración productiva e infraestructura. Es decir, apostará a un mayor protagonismo en la región y a nivel mundial, pero primero fortaleciéndose a nivel Mercosur, lo que implica hacer eje en la Argentina”.
En la misma línea, Segré sostuvo que “Dilma, sin lugar a dudas, es lo que más conviene a nuestro país porque es una continuidad, con matices por supuesto, de Lula".
En cambio, alertó que "el discurso de Serra es patear el tablero para barajar y dar de nuevo en el Mercosur” y que su llegada al poder implicarían cambios no muy alentadores para la Argentina.
En otras palabras, que Serra llegue al poder "podría ser un motivo de preocupación más para los empresarios argentinos".
Los puntos críticos
En este contexto, es fundamental analizar cómo evolucionarán los principales ejes en la relación bilateral con el "nuevo" Brasil:
Tipo de cambio
Relación comercial bilateral
Industria automotriz
Integración del Mercosur
El consumo "verdeamarelo"
1-Tipo de cambio: qué pasará con el real frente al dólar
Es el punto que más preocupa a los industriales y funcionarios argentinos, dado que una eventual devaluación del real supondrá una fuerte pérdida de competitividad y pondrá en juego gran parte del colchón cambiario que aún subsiste.
La visión que predomina es que en Brasil todo está dado para que el real se mantenga fuertemente apreciado frente al dólar en el corto plazo y los productos nacionales continúen siendo atractivos en las góndolas de ese mercado.
En este contexto, Pablo Rojo, director de Río Bravo Inversiones, aseguró a iProfesional.com que, en un escenario con Rousseff en el poder, “no descartamos que el real se siga apreciando”.
En este contexto, Marcelo Renda, economista del Banco Provincia, sostuvo en un seminario organizado por Center Group hace pocos días, que “Brasil tiene un saldo enorme: en los últimos doce meses ingresaron capitales por más de u$s93.000 millones. Esto permite mantener muy firmes las reservas y hace difícil una depreciación del real”.

En la misma línea, Segré aseguró que “en el corto plazo, la moneda brasileña tiene un solo destino y es el de seguir fortaleciéndose".
Sin embargo, Ochoa explicó que tras las elecciones "puede haber intentos de instrumentar mejoras para mitigar su fortaleza frente al dólar".
En este escenario, los más optimistas aseguran que Rousseff sería la opción más funcional a la Argentina, ya que mantendría una política cambiaria similar a la de Lula, es decir, un tipo de flotación libre, aunque trataría de implementar políticas tendientes a evitar que se siga revaluando la moneda.
En la otra vereda está la postura de Serra: “Por su alineación política, buscará que la cotización del dólar no tenga tanta volatilidad y esté un poco más en sintonía con lo que demandan los industriales”, señaló Claverí. Es decir, estará mucho más allanado el camino hacia una devaluación, aunque de poca magnitud y muy gradual.
Sin embargo, el economista Tomás Bulat aseguró que "la fortaleza del real no es coyuntural. Es estructural" y que los candidatos estarán muy condicionados.
En su visión, "tras la reciente oferta de acciones multimillonaria realizada por Petrobrás y ante la posibilidad de que Brasil se convierta en una potencia petrolera, de aquí a dos años, la entrada de dólares no sólo no se frenará, sino que resultará aún mayor”, con lo cual, “tendrán que acostumbrarse a convivir con una moneda fuerte”.
En línea con Bulat, Segré aseguró que hay “buenas noticias para los empresarios de Argentina”.
2-Relación bilateral: ¿relaciones carnales o tolerancia cero?
La cuestión de las relaciones bilaterales es uno de los puntos donde más diferencias existen, según el candidato que gane.
Cabe destacar que la gestión de Lula se caracterizó por un fuerte énfasis en profundizar la integración y evitar confrontaciones con el Gobierno argentino, a pesar de los continuos conflictos que se plantearon desde este lado de la frontera, con trabas a la importación perpetradas por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Para Ochoa, “sería mucho más conveniente para la industria argentina tener a Rousseff en el poder, porque Serra dejó en claro que tomará las medidas necesarias para combatir todas las barreras que apliquemos y que no estén aprobadas por la OMC”.
Por su parte, Segré coincidió al alertar que “con Serra todo sería mucho más difícil para los empresarios argentinos".
Al respecto, detalló que "si llegara al poder, alcanzaría con que se frene algún producto brasileño para que empiecen a lanzar represalias y ponga en riesgo las exportaciones hacia ese país, como ya sucedió con frutas, vinos y numerosos alimentos".
3-Industria automotriz: clave para el sueño de Argentina de crecer a "tasas chinas"
La preponderancia de la industria automotriz en la economía es determinante: cuando se dispara la fabricación de autos locales, esto arrastra al PBI. De ahí la importancia para el Gobierno de que esta rama de actividad siga en alza.
Tal como se señaló anteriormente, el futuro de esta industria está íntimamente ligada a lo que suceda en Brasil, desde el momento en que es un mercado donde se venden 3,5 millones de unidades anuales y la Argentina es el principal proveedor del exterior.
En este contexto, Marcos Ferrarios, analista de Abeceb.com, destacó que “nosotros proveemos el 60% de lo que importan y, como consideramos que el nivel de patentamientos continuará en alza, es muy probable que les vendamos más autos el año próximo. Esto será clave para nuestro país”.
Al respecto, consideró además que “la Argentina está bien posicionada porque en los últimos meses se lanzaron modelos, como el Chevrolet Agile, que están pensados exclusivamente para el mercado brasileño. Esta complementariedad es garantía de que las ventas deberán sostenerse”.
4- Mercosur: ¿se rompe o se fortalece
Definitivamente, para los expertos una victoria de Rousseff implicará un triunfo también para la Argentina y los países de la región. Como contrapartida, el arribo de Serra a la presidencia significará un retroceso en un largo proceso de integración económica.
“Aquí vemos la mayor diferencia ideológica entre ambos. Dilma no hará nada para cambiar el status quo, mientras que Serra buscará más independencia. Es más ´pro Brasil´y esto se notará en el trato hacia los socios comerciales”, alertó Segré.
En efecto, al lanzar su candidatura, Serra disparó con munición gruesa en contra de la situación actual del bloque: "Seguir con este Mercosur de la forma en que está no tiene sentido. La unión aduanera es una farsa, excepto cuando sirve para impedir".
Acto seguido, llamó a desandar el camino y que cada país pueda salir a firmar acuerdos por su cuenta.
Bajo la óptica del candidato opositor, esto implicaría que cada país estaría liberado a su suerte para fijar aranceles de importación. De este modo, se dejarían de consensuar alícuotas y esto podría perjudicar a la Argentina en numerosos rubros industriales.
5- "Consumodependencia": qué pasará con la aspiradora brasileña
Hoy por hoy, el gran motor de la economía del país vecino es su propio consumo privado, que explica la mayor parte del crecimiento del PBI.
En este contexto, Segré aseguró que la preocupación de este gobierno y el próximo, sea cual fuese su “color”, va a ser, en gran medida, seguir priorizando el consumo doméstico.
No es para menos: el experto destacó que “unas 14 millones de personas hasta el 2014 van a dejar de ser pobres y pasarán a consumir más”.
Además, en los próximos cuatro años, “un total de 36 millones van a subir de clase. Esto es más consumo y más producción”, aseguró.
“El consumo privado es, lejos, el mayor motor de la economía brasileña”, recalcó el analista, quien agregó que “esto explica cómo el país sigue creciendo y avanzando con un dólar a 1,70 reales”.
Ochoa consideró que “no se van a ver grandes movimientos con uno u otro candidato porque lo que están viviendo en Brasil es un cambio estructural irreversible. Se acabó esa historia de que ellos no tienen clase media. Hace rato que no es cierto. Hoy tienen 70 millones de habitantes en esa franja y va a seguir creciendo”.
Un informe de la consultora brasileña Prospectiva, difundido por Abeceb.com destaca que, en caso de que gane Rousseff, podría verse un aumento en el nivel de crédito y un Banco Central más enfocado a la actividad productiva y la obra pública. Además, contempla un aumento del salario mínimo vital y móvil.
Con Serra en el poder, los expertos brasileños prevén pequeños ajustes, como un mayor control fiscal, es decir, cuidar lo que gasta el Gobierno. Sin embargo, estiman que continuará con una política de “transferencia de ingresos” hacia los sectores más bajos, aunque con “criterios más rigurosos”.
En este contexto, Claverí aseguró que “hoy en día todas las fuerzas políticas que participan en la contienda electoral, están bastante alineadas con la idea de mantener firme la demanda. En los próximos cinco años Brasil va a crecer 5% promedio y todo esto estará basado en el consumo y la construcción”, destacó.
De este modo, para los expertos está claro que la “aspiradora” brasileña seguirá beneficiando a la Argentina por un buen tiempo.
Estas proyecciones son vitales para la economía nacional considerando que el país vecino adquiere 40 de cada 100 dólares que se exportan en concepto de bienes industriales.
El viento de cola “verdeamarelo”
Ante todas estas variables, desde el Banco Ciudad destacaron que "es difícil imaginar un escenario externo más favorable para la Argentina. La recuperación global está siendo liderada por países emergentes, con Brasil y China a la cabeza”.
Segré coincidió: “Brasil va a ayudar mucho, al menos por los próximos dos años. Si en la Argentina no explota el reclamo por el tipo de cambio es porque el país vecino está comprando mucho y tiene un real apreciado. Por eso hoy el consumo brasileño es una bendición para el Gobierno de Cristina Kirchner”.
Juan Diego Wasilevsky iprofesional



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