El presidente que asumirá en Brasil en enero próximo deberá asegurarse que el país llegue preparado al Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, en una carrera contra el tiempo que supone millonarias inversiones en seguridad e infraestructura.
Las dos mayores y multimillonarias justas deportivas del mundo, sumadas a la Copa de Confederaciones de fútbol de 2013, serán una herencia para el sucesor del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien fue vital para que Brasil fuera escogido como sede.
Mañana, 3 de octubre habrá elecciones en Brasil y los últimos sondeos dan como ganadora a la 'delfina' de Lula, la ex jefa de gabinete Dilma Rousseff, con casi un 50% de las intenciones de voto, según los sondeos después del debate televisivo del día jueves último.
Rousseff tomaría el primero de enero las riendas del gigante de 190 millones de habitantes y décima economía mundial (que se prevé crezca 7,2% este año), para continuar la gestión de Lula, que tras dos mandatos se despide con popularidad récord de casi 80%.
"Vamos a organizar el mejor Mundial jamás visto", garantizó Lula. Para el mandatario, es la chance de "reafirmación de la autoestima" brasileña.
Sin embargo, el desafío de organizar las competiciones es tan grande como la incertidumbre sobre la puesta en práctica de ambiciosos planes de infraestructura y seguridad, comprometidos ante la FIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI); y el tiempo corre.
En 2016 será la primera vez que los Juegos se celebren en Sudamérica, y Rio espera inicialmente una inversión de unos 17.000 millones de dólares entre fondos públicos y privados, según estimaciones oficiales y privadas.
Un 40% estará enfocada al transporte, para agilizar el caótico tránsito carioca, con mejoras en la red vial, el sistema ferroviario, aumento de la flota de autobuses y extensión del metro.
También destacan planes para garantizar la seguridad en una ciudad en donde la violencia es endémica, como proyectos deportivos, de reordenamiento urbano y para duplicar la capacidad hotelera.
El gobernador de Rio, Sergio Cabral, próximo a ser reelecto en octubre, afirmó que existe una partida especial de 144 millones de dólares para seguridad, destinada a profundizar el combate al crimen organizado, además de a proyectos sociales y aumento de la presencia del Estado en favelas controladas por el narcotráfico.
Las autoridades esperan que la ciudad herede un legado útil.
Para el Mundial 2014 Brasil tendrá 12 ciudades sede, con Rio a la cabeza para recibir la mayor parte de las inversiones en infraestructura, además de la gran final.
Solo en Rio de Janeiro, la previsión inicial de gastos para este torneo ronda los 7.000 millones de dólares.
Sin embargo, las obras de estadios están con atrasos notorios en el calendario establecido.
Leon Myssior, coordinador del equipo de arquitectos encargado de los proyectos de los estadios para el Mundial, dijo al diario Valor Económico que le preocupa la falta de definición de algunas iniciativas. "Tenemos problemas de infraestructura parecidos a los de Africa", señaló.
El próximo gobierno deberá además impulsar el enorme proyecto de reformar y ampliar aeropuertos, la mayoría al límite de su capacidad.
"Ese es nuestro principal tema, la infraestructura aeroportuaria (...). Es un desafío inmenso", subrayó el ministro de Turismo, Luiz Barretto.
El ente aeroportuario estatal, Infraero, estimó que la inversión requerida para aumentar 66,4% la capacidad en 16 terminales del país que lo requieren, es de unos 7.000 millones de dólares.
Para el Mundial se espera que lleguen a Brasil unos 600.000 visitantes.
Además, para locomoción terrestre entre las sedes del torneo también deben construirse unos 5.200 km de carreteras -proyecto que aún no ha salido del papel-, y modernizar siete puertos a un costo de unos 400 millones de dólares.
Así, Brasil estará bajo los reflectores en los próximos años, durante los cuales la oportunidad que le abrieron la FIFA y el COI deberá ser convertida en inversiones, empleo, y proyectos tangibles que mejoren las condiciones de vida de la población local a futuro.